Ruta por Rubite

Callejeando por Rubite de la mano del tiempo
El término Rubite, para algunos, procedería del mozárabe y vendría a significar zarzal o zarzamora, mientras que la hipótesis más aceptada y verosímil apuesta por su origen árabe, y cuyo significado es rábita pequeña, siendo nombrados sus habitantes como rubiteños o con el patronímico vulgarizado de “los Güenos”.
El primer rastro del ser humano en Rubite habría que situarlo durante la Edad del Cobre (2500-1800 a. C.), documentándose un asentamiento de media montaña en el entorno del Cortijo del Peñón. Con la llegada y expansión del islam por la Península Ibérica, los árabes se asentaron en Ubrite (Rubite el Alto) hacia el siglo X, en tanto que Rubite se poblaría en la centuria posterior.
Tras la conquista del Reino de Granada, a comienzos del siglo XVI, Rubite y su término, pertenecientes a la taha de Suhayl, pasaron a formar parte del señorío del Cehel, señorío de dominio pleno y perteneciente al mayorazgo instituido en 1512 por Luis Zapata Portocarrero y María de Chaves, tras la concesión de diversas mercedes y privilegios concedidos por parte de la Corona por sus servicios. Este señorío recaería después en las manos del conde de Cifuentes y en última instancia en el conde de Santa Coloma.
Tras la expulsión de los moriscos, al igual que el resto de pueblos del señorío, será repoblado en 1588, aunque su despegue poblacional arrancó en la segunda mitad del siglo XVIII. A su su pequeño caserío, que estuvo conformado hasta entonces por los tres primitivos barrios nazaríes (Cerrillo, Iglesia y Chorro), se vinieron a unir el de la Haza Llana y parte del Pecho, mientras que el resto de su territorio fue siendo ocupado progresivamente por numerosas cortijadas, ampliando significativamente las tres primitivas con las que se contaba en el siglo XVII.
La pujanza del viñedo propiciaría una eclosión poblacional, llegando a alcanzar casi los 2200 habitantes hacia 1877, año en el que los caldos rubiteños obtuvieron varios premios en la Exposición Agrícola de Madrid. Si bien, con la llegada de la filoxera en 1883 provocó la ruina de los predios y consecuentemente de la mayoría de las humildes familias rubiteñas, una situación que aún se agravaría más con varios fenómenos climáticos adversos de esta década y con el devastador terremoto del día de Navidad de 1884 y sus potentes réplicas a comienzos de enero de 1885. Todo ello, junto a la insensibilidad de las autoridades y su abusiva política fiscal, provocaron una lamentable sangría migratoria a diversos países de América o a otras regiones de nuestro país.
A partir de 1920 y hasta 1950, y pese a los condicionantes de la Guerra Civil, los niveles de población se irán recuperando, pero sin alcanzar aquellos de 1877. Sin embargo, la dura autarquía de la posguerra o la posterior crisis del 73 derivará en un nuevo trasiego de gente, estacional o definitivo, a países de América o Francia, a los polos de desarrollo nacionales o a las nuevas oportunidades que presentaban los cultivos de invernadero en las costas cercanas, para en 2024 registrar una población de 434 habitantes.
La fisonomía de la antigua población ha evolucionado de forma sensible a lo largo del tiempo, de hecho, a la entrada del pueblo, Avenida de Andalucía, encontramos ya muy evolucionados, algunos lugares o construcciones históricas.

El término Rubite, para algunos, procedería del mozárabe y vendría a significar zarzal o zarzamora, mientras que la hipótesis más aceptada y verosímil apuesta por su origen árabe, y cuyo significado es rábita pequeña, siendo nombrados sus habitantes como rubiteños o con el patronímico vulgarizado de “los Güenos”.
El primer rastro del ser humano en Rubite habría que situarlo durante la Edad del Cobre (2500-1800 a. C.), documentándose un asentamiento de media montaña en el entorno del Cortijo del Peñón. Con la llegada y expansión del islam por la Península Ibérica, los árabes se asentaron en Ubrite (Rubite el Alto) hacia el siglo X, en tanto que Rubite se poblaría en la centuria posterior.
Tras la conquista del Reino de Granada, a comienzos del siglo XVI, Rubite y su término, pertenecientes a la taha de Suhayl, pasaron a formar parte del señorío del Cehel, señorío de dominio pleno y perteneciente al mayorazgo instituido en 1512 por Luis Zapata Portocarrero y María de Chaves, tras la concesión de diversas mercedes y privilegios concedidos por parte de la Corona por sus servicios. Este señorío recaería después en las manos del conde de Cifuentes y en última instancia en el conde de Santa Coloma.
Tras la expulsión de los moriscos, al igual que el resto de pueblos del señorío, será repoblado en 1588, aunque su despegue poblacional arrancó en la segunda mitad del siglo XVIII. A su su pequeño caserío, que estuvo conformado hasta entonces por los tres primitivos barrios nazaríes (Cerrillo, Iglesia y Chorro), se vinieron a unir el de la Haza Llana y parte del Pecho, mientras que el resto de su territorio fue siendo ocupado progresivamente por numerosas cortijadas, ampliando significativamente las tres primitivas con las que se contaba en el siglo XVII.
La pujanza del viñedo propiciaría una eclosión poblacional, llegando a alcanzar casi los 2200 habitantes hacia 1877, año en el que los caldos rubiteños obtuvieron varios premios en la Exposición Agrícola de Madrid. Si bien, con la llegada de la filoxera en 1883 provocó la ruina de los predios y consecuentemente de la mayoría de las humildes familias rubiteñas, una situación que aún se agravaría más con varios fenómenos climáticos adversos de esta década y con el devastador terremoto del día de Navidad de 1884 y sus potentes réplicas a comienzos de enero de 1885. Todo ello, junto a la insensibilidad de las autoridades y su abusiva política fiscal, provocaron una lamentable sangría migratoria a diversos países de América o a otras regiones de nuestro país.
A partir de 1920 y hasta 1950, y pese a los condicionantes de la Guerra Civil, los niveles de población se irán recuperando, pero sin alcanzar aquellos de 1877. Sin embargo, la dura autarquía de la posguerra o la posterior crisis del 73 derivará en un nuevo trasiego de gente, estacional o definitivo, a países de América o Francia, a los polos de desarrollo nacionales o a las nuevas oportunidades que presentaban los cultivos de invernadero en las costas cercanas, para en 2024 registrar una población de 434 habitantes.
La fisonomía de la antigua población ha evolucionado de forma sensible a lo largo del tiempo, de hecho, a la entrada del pueblo, Avenida de Andalucía, encontramos ya muy evolucionados, algunos lugares o construcciones históricas.
Fuente, era, pasario y cementerio
La actual fuente se erige en 1807, sufriendo diversos arreglos y modificaciones en su fábrica y en la conducción de agua. Ocupando el almacén que se sitúa en el presente sobre dicha fuente y parte del consultorio médico estuvo emplazada la era morisca, mientras que en el recinto de las escuelas y casas de los maestros sirvieron de pasero morisco comunal. Y frente a la iglesia y la casa del cura, se ubicó el cementerio, trasladado en 1895 al enclave actual.
- Fuente pública
La expansión urbana y las necesidades de la población propiciarán el traslado de la fuente pública morisca primitiva a su ubicación actual, tras un sonado pleito en 1796. Manteniendo el nacimiento de agua de siempre, la actual fuente se erige en 1807, sufriendo diversos arreglos y modificaciones en su fábrica y en la conducción de agua a lo largo del tiempo.
- Era morisca
Ocupando el almacén que se sitúa en el presente sobre dicha fuente y parte del consultorio médico estuvo emplazada la era morisca, recinto que acogerá algunos bailes públicos durante las fiestas patronales a mediados del siglo pasado.
- Pasario morisco
Los terrenos que en su día albergaron las escuelas y casas de los maestros sirvieron de pasario morisco comunal para la pasificación de frutos como la uva y el higo.
- Cementerio antiguo
Frente a la iglesia, y/o contigua a ella, y ocupando parte de la carretera (bautizada como Avenida de Alfonso XIII con motivo de la visita del monarca a estas tierras el 31 de enero de 1917), y lo que después fue la casa del cura, acatando las directrices del reformismo ilustrado, se ubicó el cementerio a comienzos del siglo XIX. Se acababa así, aunque a regañadientes, con la ancestral y poco higiénica costumbre de enterrar a los fieles en el templo. En 1895 sería edificado el camposanto actual.

La actual fuente se erige en 1807, sufriendo diversos arreglos y modificaciones en su fábrica y en la conducción de agua. Ocupando el almacén que se sitúa en el presente sobre dicha fuente y parte del consultorio médico estuvo emplazada la era morisca, mientras que en el recinto de las escuelas y casas de los maestros sirvieron de pasero morisco comunal. Y frente a la iglesia y la casa del cura, se ubicó el cementerio, trasladado en 1895 al enclave actual.
- Fuente pública
La expansión urbana y las necesidades de la población propiciarán el traslado de la fuente pública morisca primitiva a su ubicación actual, tras un sonado pleito en 1796. Manteniendo el nacimiento de agua de siempre, la actual fuente se erige en 1807, sufriendo diversos arreglos y modificaciones en su fábrica y en la conducción de agua a lo largo del tiempo.
- Era morisca
Ocupando el almacén que se sitúa en el presente sobre dicha fuente y parte del consultorio médico estuvo emplazada la era morisca, recinto que acogerá algunos bailes públicos durante las fiestas patronales a mediados del siglo pasado.
- Pasario morisco
Los terrenos que en su día albergaron las escuelas y casas de los maestros sirvieron de pasario morisco comunal para la pasificación de frutos como la uva y el higo.
- Cementerio antiguo
Frente a la iglesia, y/o contigua a ella, y ocupando parte de la carretera (bautizada como Avenida de Alfonso XIII con motivo de la visita del monarca a estas tierras el 31 de enero de 1917), y lo que después fue la casa del cura, acatando las directrices del reformismo ilustrado, se ubicó el cementerio a comienzos del siglo XIX. Se acababa así, aunque a regañadientes, con la ancestral y poco higiénica costumbre de enterrar a los fieles en el templo. En 1895 sería edificado el camposanto actual.


Cementerio morisco y Calvario cristiano
En el corazón del antiguo barrio del Cerrillo, bajo el pavimento de la calle Calvario estuvo asentado el macáber o cementerio islámico. Con posterioridad, por dicha calle discurrió el Viernes Santo la procesión del viacrucis, culminando en la era una de las estaciones de penitencia.
Placeta del Diezmo
Denominación que obedece al hecho de satisfacerse en ella en el Antiguo Régimen ciertas gabelas o impuestos. Dedicada en la actualidad al singular maestro que durante la República fue el conseguidor de las cantinas escolares de Rubite para que sus alumnos tuviesen una alimentación más adecuada. Aquí se situó el primer edificio consistorial del municipio, muy afectado por los terremotos de 1804, pasando a ser pósito municipal en 1823, y posteriormente escuela de párvulos, biblioteca…Junto a dicha casa panera, y en la misma fecha, se ubicó la cárcel local, luego casa de la maestra, finalmente derribada para ampliación de la plazuela.


Mirador del Tajo
Este mirador es un altar privilegiado desde donde se puede contemplar el cortijo de Rubite el Alto junto a gran parte de los predios del mayorazgo fundado a mediados del siglo XVII por el párroco D. Antonio Enciso, las primeras estribaciones de la Sierra de la Contraviesa, o atisbar el antiguo “michar” o cortijo de época mudéjar, el camino de los Arrastraderos o la rambla de Castell de Ferro con sus invernaderos y el mar al fondo.
Fábrica de harina y alambique para aguardiente
A finales del siglo XVIII Rubite se dota de un ingenio para destilar los caldos de menor calidad y convertirlos en aguardiente u otros licores espirituosos, pero fue desmantelado en la Guerra Civil, y el cobre extraído de dicho alambique, convertido en munición. Frente a él, se observan ciertos vestigios de la antigua fábrica de harina mecanizada, la cual prolongará su actividad hasta comienzos de la década de los 70 del pasado siglo.
- Fábrica de aguardiente
El desarrollo del viñedo propició la instalación a finales del siglo XVIII en Rubite de un ingenio para destilar los caldos de menor calidad y convertirlos en aguardiente u otros licores espirituosos, estando en manos foráneas hasta 1812. Atalaya tétrica de los numerosos cortejos fúnebres procedentes de los cortijos durante la gripe de 1918, terminó por ser desmantelado en la Guerra Civil, y el cobre extraído de dicho alambique convertido en munición.
- Fábrica de harina
Esta fábrica de harina mecanizada vino a sustituir al antiguo molino harinero situado en la rambla, también documentado ya a comienzos del XVI, prolongará su actividad hasta comienzos de la década de los 70 del pasado siglo.

El entorno de la desaparecida mezquita islámica
En el barrio de la Iglesia, la antigua almazara local, albergó en su tiempo la mezquita islámica. También contamos con la morada de la familia Vázquez, acomodada saga de ganaderos pertenecientes al Consejo de la Mesta, teniendo un papel destacado en la vida del municipio.
Frente a dicha estancia, se situaba la bodega familiar. Y a su costado, la casa consistorial que, con distintas remodelaciones, amén de las estancias propias para el desarrollo de la vida política y administrativa local, albergó una biblioteca, el calabozo municipal e incluso la escuela de niñas. Contiguo al edificio consistorial, estuvo un edificio con bodega destinado al cobro de los derechos señoriales de las casas de Santa Coloma y Cifuentes.
- La almazara
En el barrio de la Iglesia, la antigua almazara local, albergó en su tiempo la mezquita islámica, construcción similar al de otras aljamas rurales andalusíes, cuyos arcos fueron conservados y remozados en construcciones posteriores. Sobre el ejido contiguo que viera celebrar fiestas y ritos musulmanes, se alzaron después una serie de edificios:
- Casa señorial y bodega
También contamos en este espacio con la morada de la familia Vázquez, perteneciente a una acomodada saga de ganaderos pertenecientes al Consejo de la Mesta asentada inicialmente en Busquístar y Trevélez, y una de sus líneas acabó por asentarse en Rubite en el último tercio del XVIII, teniendo desde entonces una participación destacada en la vida social, política y económica del municipio.
Sobre esta casa se ha cernido siempre el rumor o leyenda de ocultar entre sus muros a dos soldados franceses, emparedados en ellos hacia 1811 durante la ocupación napoleónica de estas tierras. Frente a dicha estancia, se situaba la bodega familiar.
- Casa Consistorial
Con distintas remodelaciones a su cargo, amén de las estancias propias para el desarrollo de la vida política y administrativa local, albergó en su día en sus dependencias una biblioteca, el calabozo municipal e incluso la escuela de niñas.
- Casa del conde
Contigua al edificio consistorial estuvo ubicado un edificio que servía para el cobro de los 2/3 diezmos y otros derechos señoriales pertenecientes a las casas de Santa Coloma y Cifuentes, varios de ellos en especie, por lo que estaba dotada con todo tipo de recipientes, y estancias: bodega, corral, etc.
Por el Chorro morisco
El barrio de Allá o del Chorro constituyó el tercero de los barrios moriscos que integraron el caserío rubiteño y cuyos huertos aledaños fueron conocidos o denominados en su tiempo como el jardín del cortijo. Antes de entrar en este caserío, dejamos atrás la que fuera casa de D. Nicolás Rubio-Argüelles, insigne general médico de la Armada, con una aquilatada trayectoria y destacada labor en el transcurso de la guerra de Filipinas.
Atravesado el puente sobre el pequeño barranco, destaca en primera instancia la que fuera casa familiar de los Moreno Pérez, en su momento cuartel de la Guardia Civil, conectada en su tiempo con huerto anexo donde estuvo la primitiva fuente morisca por medio de un tinao, que da también acceso a un callejón donde funcionó ilegalmente otro alambique durante gran parte de la segunda mitad del XIX.
A continuación se encuentra la Casa de los Pereas, donde estuvo ubicada la farmacia a mediados de la pasada centuria, y hoy reconvertida en posada rural; más adelante y sin atractivo arquitectónico reseñable se halla la casa natal del coronel Villalobos, guerrillero y héroe local durante la Guerra de la Independencia.
Finalmente, en la finca conocida como El Gallinero podemos valorar la conservación de la única planta de morea en el municipio, reliquia de los varios cientos de esta especie que poblaron estos predios y tan importante durante siglos para la economía local basada en la cría del gusano de seda.
La iglesia Parroquial

Situada en la plaza del mismo nombre, es sin duda, el edificio más emblemático del pueblo, no solo por su alzado, sino porque se ha constituido en un eje vertebrador de la vida cotidiana de los rubiteños a lo largo del tiempo.
La parroquia consagrada en 1501 a Sta. María en el Lugar de Olías, integrando en la misma a los anejos de Fregenite, Ubrite y Rubite, estaría servida por dos beneficiados y dos sacristanes, sufriendo distinto tipo de circunstancias y avatares en aquel entonces territorio fronterizo.
Tras la adscripción a curatos como los de Gualchos o Alcázar, la insistencia de los vecinos del lugar propició que la construcción del templo rubiteño fuese una realidad en 1721 de la mano del maestro de obras del Arzobispado granadino, templo consagrado a la Inmaculada Concepción.
Se trata de un templo de estilo mudéjar que ha sufrido diversos arreglos y modificaciones a lo largo de sus más de tres siglos de existencia. Así en 1738 el maestro de obras Pedro Fernández Bravo y su mujer, por orden del arzobispo Felipe de los Tueros y la petición de los vecinos de Rubite, se comprometieron a remozar y ampliar el templo primitivo; con las mismas dimensiones que hoy en día, en 1755 también hubo lugar a reformas, reformas de techumbre y encalado que se ejecutan también en 1771, erigiéndose igualmente la actual torre a lo largo del XVIII.
En 1816 de nuevo se acometen obras para subsanar el deterioro causado por el tiempo, el abandono y los terremotos de enero de 1804. El seísmo acontecido en 1884 y su potentes réplicas de comienzos de 1885 produjeron algunas grietas en el edificio, edificio que servirá de refugio para toda la población durante el temporal de lluvias ininterrumpidas de los tres primeros meses de 1892 y el consecuente hundimiento de 60 casas del pueblo.
La dejadez de dirigentes e instituciones hará que la iglesia no sea reparada hasta 1908, con una importante implicación del coadjutor y el maestro, sufragando este último un esterado para proteger del frío y humedades las tiernas rodillas de sus alumnos.
De nuevo el edificio tiene que experimentar nuevas reformas en 1920 y se aplicará un solado nuevo. Pero el 12 de julio de 1936, la quema del templo conllevará daños estructurales y en las imágenes, daños que fueron tasados en 76255 pesetas. Esos daños estructurales, de la mano del viento y la lluvia terminaron con el derrumbe del testero superior de levante, afectando a una casa particular, una bodega y el aula de la escuela de niñas, ubicada entonces en el Ayuntamiento. El edificio reconstruido y algo diferente al anterior a la guerra, albergará de nuevo el culto en 1945,
Desde entonces, otras reformas han dotado de mejor iluminación al templo, pero también han supuesto una pérdida patrimonial, como la del púlpito, cuadros o piezas candelería, pero conserva algunas imágenes de cierto valor artístico y, sobre todo, sentimental para los rubiteños, amén de la pila bautismal original (1749) y otras piezas de cantería o de orfebrería, alberga algunos libros ligados al culto de diferentes épocas.
Y ante la portada, la pequeña planicie conocida popularmente como “Lagarillo”, lugar de juegos para la chiquillería y mecimiento de la Virgen del Rosario, patrona de Rubite, en su salida y recogimiento procesional.
“La Navecilla”, construcción anexa en un costado fue primero osario y luego sede del cineclub parroquial, donde se acogieron conferencias, actividades lúdicas y de otra índole.
Situada en la plaza del mismo nombre, es sin duda, el edificio más emblemático del pueblo, no solo por su alzado, sino porque se ha constituido en un eje vertebrador de la vida cotidiana de los rubiteños a lo largo del tiempo.
La parroquia consagrada en 1501 a Sta. María en el Lugar de Olías, integrando en la misma a los anejos de Fregenite, Ubrite y Rubite, estaría servida por dos beneficiados y dos sacristanes, sufriendo distinto tipo de circunstancias y avatares en aquel entonces territorio fronterizo.
Tras la adscripción a curatos como los de Gualchos o Alcázar, la insistencia de los vecinos del lugar propició que la construcción del templo rubiteño fuese una realidad en 1721 de la mano del maestro de obras del Arzobispado granadino, templo consagrado a la Inmaculada Concepción.
Se trata de un templo de estilo mudéjar que ha sufrido diversos arreglos y modificaciones a lo largo de sus más de tres siglos de existencia. Así en 1738 el maestro de obras Pedro Fernández Bravo y su mujer, por orden del arzobispo Felipe de los Tueros y la petición de los vecinos de Rubite, se comprometieron a remozar y ampliar el templo primitivo; con las mismas dimensiones que hoy en día, en 1755 también hubo lugar a reformas, reformas de techumbre y encalado que se ejecutan también en 1771, erigiéndose igualmente la actual torre a lo largo del XVIII.
En 1816 de nuevo se acometen obras para subsanar el deterioro causado por el tiempo, el abandono y los terremotos de enero de 1804. El seísmo acontecido en 1884 y su potentes réplicas de comienzos de 1885 produjeron algunas grietas en el edificio, edificio que servirá de refugio para toda la población durante el temporal de lluvias ininterrumpidas de los tres primeros meses de 1892 y el consecuente hundimiento de 60 casas del pueblo.
La dejadez de dirigentes e instituciones hará que la iglesia no sea reparada hasta 1908, con una importante implicación del coadjutor y el maestro, sufragando este último un esterado para proteger del frío y humedades las tiernas rodillas de sus alumnos.
De nuevo el edificio tiene que experimentar nuevas reformas en 1920 y se aplicará un solado nuevo. Pero el 12 de julio de 1936, la quema del templo conllevará daños estructurales y en las imágenes, daños que fueron tasados en 76255 pesetas. Esos daños estructurales, de la mano del viento y la lluvia terminaron con el derrumbe del testero superior de levante, afectando a una casa particular, una bodega y el aula de la escuela de niñas, ubicada entonces en el Ayuntamiento. El edificio reconstruido y algo diferente al anterior a la guerra, albergará de nuevo el culto en 1945,
Desde entonces, otras reformas han dotado de mejor iluminación al templo, pero también han supuesto una pérdida patrimonial, como la del púlpito, cuadros o piezas candelería, pero conserva algunas imágenes de cierto valor artístico y, sobre todo, sentimental para los rubiteños, amén de la pila bautismal original (1749) y otras piezas de cantería o de orfebrería, alberga algunos libros ligados al culto de diferentes épocas.
Y ante la portada, la pequeña planicie conocida popularmente como “Lagarillo”, lugar de juegos para la chiquillería y mecimiento de la Virgen del Rosario, patrona de Rubite, en su salida y recogimiento procesional.
“La Navecilla”, construcción anexa en un costado fue primero osario y luego sede del cineclub parroquial, donde se acogieron conferencias, actividades lúdicas y de otra índole.